Los gatos son unos animales que cuando te están mirando fijo, no sabes si es que te quieren mucho, o que quieren matarte. Demuestran que están muy agustito en tus brazos clavándote sus afiladísimas uñas. Cuando los buscas no los encuentras, y cuando no los buscas se dedican a interrumpir cualquier actividad que estés haciendo.
Son raros de verdad, pero si son de campo, de vez en cuando te traen una pequeña rata medio destripada. Un detalle a cambio de nuestro techo, comida y amor.
La vida da muchas vueltas,
la vida es un camino formado de pedazos de colores.
Si solo pasásemos por el sendero de bolitas, la vida sería corta y monótona y los colores no nos parecerían tan brillantes porque se camuflarían unos con otros.
A veces estamos apartados del camino y nos sentimos fríos, sin sentido. Pero tarde o temprano volvemos a cruzarnos con él, a cruzarnos con color.
Si nos empeñamos en coger la vía recta, tendremos barreras y frustraciones. Si, en cambio, nos dejamos llevar por las vueltas que da la vida, al final habremos formado parte de un conjunto maravilloso.
Gracias, Reix, por regalarme este collar, que ¡me encanta!
A veces pasan los años y no nos damos ni cuenta, y no nos paramos a pensar que pasamos por épocas y situaciones que no se van a repetir. Desde que entré en la carrera, cada año en el Día del Cerdo (fiesta de veterinaria) me he comprado el pañuelo y lo he ido colgando en la habitación. Hasta este año había sido un adorno, un recuerdo... pero este año es diferente. He colgado el pañuelo que ha hecho mi promoción, mi quinto pañuelo, el pañuelo de mi quinto año de carrera.
El año que viene seguiré por aquí, haciendo algún examen que me haya quedado rezagado... también quedan estancias, pero nada será igual. Tengo ahora mismo en la pared, encima de mi cama, encima de mi cabeza, cinco pañuelos que resumen una experiencia con la que había soñado toda la vida y que por hubo un tiempo muy difícil en el que pensé que nunca llegaría.
A veces la vida te de muchas patadas, y te las repite cuando te empiezas a levantar. En mi vida he vivido cosas que no querría haber vivido nunca y por las cuales no llegué a la universidad hasta dos años más tarde de lo normal. Pero como dice un proverbio chino "en el corazón de toda crisis se esconde una gran oportunidad", y doy gracias mil veces por mi oportunidad, la oportunidad de conocer a humanos maravillosos que de otra forma no hubiese conocido, de vivir desde hace años con una persona que se ha convertido en mi hermana, de encontrar a gente que siempre tendrán un hueco en la lista de las personas más importantes de mi vida. He tenido la oportunidad de valorar lo bueno gracias al dolor pasado, de madurar aunque a base de golpes, y de construirme a mi misma, ser la persona que quiero ser y llegar a donde he llegado: estudiar la carrera de mi vida.
Muchas experiencias me quedan por vivir, y más gente me queda por conocer, pero una cosa es segura: estos años no los olvidaré nunca, nunca olvidaré anécdotas, y siempre guardaré mis pañuelos, en un cajón y en mi cabeza, junto a la gente que tengo ahora mismo a mi lado.
Empiezo una nueva sección en el blog... una sección donde pondré las respuestas (encontradas gracias a google, no esperéis grandes investigaciones, pues el tiempo es escaso) a las preguntas que me hago diariamente. Me surgen en cualquier momento, pero sobretodo cuando tengo que estar prestando atención a algo importante, así soy.
Resumiendo: leeré la respuesta y haré un resumen cortito que pondré en el blog para mentes hambrientas de sabiduría.
Primera pregunta:
¿Por qué las huchas tienen forma de cerdo?
Pues resulta que los anglosajones, allá por el siglo XV usaban una arcilla anaranjada que se llama "pygg" (y se parece mucho a "pig" (cerdo)) y fabricaban todo tipo de recipientes, entre ellos las "Piggy jar" que servían para guardar dinero. Total, que entre que el nombre se parecía, y el color anaranjado, empezaron a darle forma de cerdito. En el siglo XVIII ya se le dieron a las huchas de cerdito el nombre de "piggy bank" (nombre actual).
Además, si buscamos una relación espiritual, se asocia al cerdo con la abundancia, la riqueza, la fortuna en varias culturas.
Moraleja: quien alimenta al cerdo, come jamones; o quien le da moneditas al cerdito, se compra cosas bonitas. ¡A ahorrar todo el mundo que no está la cosa como para tirar cohetes!
Y aquí una foto de un cerdito que me regaló mi madre, por el tamaño creo que no le preocupan mis ahorros XD
La hucha es la de colores, la otra es un poco cerda también cuando quiere.
Por cierto, igual algún día me compro una hucha y la pinto, ¿qué os parece?
¡Oh la lá! ¡Qué colorido!
Por fin he colgado el póster que me regaló mi queridísima Reix, mi hermana de Murcia y la que un día me matará como no me deshisterice. Me encanta porque me encanta lo multicolor ^^
Y como no, mirando el póster desde mi cama, al ver todos esos colores sobre fondo gris se me ha ocurrido una filosofación.
Hay días, meses e incluso años grises, veces en las que las cosas no van bien, y la mayoría de veces no depende de ti. Estamos pasando una época gris. Pues bien, las personas somos animales sociales, en mayor o menor medida (sí, yo soy un poco antisocial y solitaria, pero no es que odie a la gente, o no a toda la gente), y queramos o no nos apoyamos los unos en los otros. Muchas de las cosas que hacemos, nuestra forma de hablar, de sonreír o poner cara de perro muerto, de saludar o mirar para otro lado, todo esto produce efectos de diferente intensidad en los seres que nos rodean.
Así pues, ya que nos apoyamos sobre otros y ejercemos influencia sobre otros y estos otros sobre nosotros, si tenemos que mandar ondas, que sean multicolor. Si tenemos que mandar algo, que sean buenas vibraciones; si tenemos que regalar, que sean sonrisas; quitemos el odio de nuestras vidas, de nuestro mundo.
Y aquí la adorable individua con la que comparto piso disfrutando de su presa cual felino salvaje.
Be happy!
PD: No puedo dejar pasar la oportunidad, ya que han aparecido teléfonos, de poner una canción de la gran Rafaella Carra que llevo todo el día en la cabeza.
Estáis en la primera y más esperada entrada de todos los tiempos o, al menos, de los últimos tiempos en los que habéis aguantado mi famosa pregunta de "¿Cómo sé yo que el verde que ves tú es el verde que veo yo?" y mejor y/o más rallante aún: "¿Cómo sé yo que donde tú ves verde yo no veo otro color?". Reix, olvida esta última pregunta que sé que te indigna jajaja. Aún recuerdo la primera vez que saqué ala luz esta raruna idea que hacía tiempo que me rondaba por la cabeza: fue MJ la que aguantó la primera filosofada sobre este tema... Volvíamos de clase con el 39C (qué lejos queda aquello ahora que tenemos el tranvía al ladito de casa y pasa cada 10 minutos) cuando al pasar por un árbol al que le pegaba el sol y dije: "Qué verde tan bonito, ¿eh? Bueno, aunque puede que el verde que vea yo no sea el que ves tú". A partir de aquí se desencadenó una lluvia de ideas en las que buscábamos la manera de saber si ésto era posible. Por ejemplo:
Sabemos que ese color es el verde porque desde pequeños nos han dicho que ese color es el verde. No es válido, porque cuando nos enseñan los colores nos los señalan y nos dicen: "éste es el verde", pero puede que yo vea mi verde que al mismo tiempo es tu rojo o el morado de alguien. Estamos nombrando algo que puede que cada persona vea de una forma.
Puedes mirar ua paleta de colores y ver que coincidimos, pero ésto tampoco funciona, por el mismo motivo: desde siempre nos han señalado ese color y le han asignado un nombre que hemos aprendido.
Hay máquinas que detectan los colores (los veterinarios tecnólogos hemos disparado a una hamburguesa con un bicho de esos, de hecho). Esta máquina detecta el color que identifica con 3 parámetros. Parece que con esta máquina se puede conocer un color de forma objetiva. Tampoco nos sirve, porque nos dará parámetros para, por ejemplo, el rosa. Cualquier rosa igual que ese tendrá el mismo valor; es igual al ejemplo de la carta de colores. Saldrán valores que no me demostrarán que esté viendo el color que ve otra persona.
Vamos, creo que se pilla la idea. Que sí, que esto es calentarse demasiado la cabeza, pero ¿no es bonito pensar que puede que estemos viendo el mundo, cada uno nuestro mundo, como nunca nadie lo ha visto? A mi me parece precioso :)